top of page


anibal belalcazar


Tener una salida a un lugar natural me pareció recordar aquellos años de infancia donde cada cosa de la naturaleza se convertía en un lugar de juego, risa y sentir la vida al máximo, oler, palpar cada cosa, significa sentir que fueron hechas para unos únicos dueños que llegábamos a disfrutar al cien por ciento de este maravilloso regalo.
Ensuciarse la ropa con estos colores y estas texturas es sentir que nos volvemos amigos de la tierra tan hermosa donde nacimos. No dudé ni por un instante que la íbamos a pasar muy bien.
bottom of page